Al llegar a mi altura, se ha parado para preguntarme cual era mi problema. Le enseño mis pies y me contesta que eso tenia solución, y acto seguido me regala su bicicleta para no seguir torturando mis pies.
Que alegría, oigan...., peaso bisicleta!!!
En estas estaba cuando me doy cuenta que la bella mujer ya no estaba a mi lado. Había desaparecido.
No veía el momento de probar tan hermosa bicicleta y los minutos pasaban en su contemplación. Cuando decido montar para así aliviar del peso a mis pobres pies, me viene a la memoria mis amigas las almorranas. Me entra la duda y no se si maltratarlas a ellas ó a mis pies Decidí seguir andando cuesta arriba, apretando los dientes con la mochila a la espalda y empujando la maravillosa bicicleta.
Mariano!...., Mariano!
MarianOOO!...., despierta!, que te estas cagando.
Podéis imaginaros como me he despertado?...., pues fácil, sudando amares, abrazado a la ciclostatic y rebozadito de puritita mierda.Os prometo que no volveré a asustar nunca mas a los bicigrinos con mi bastón-cleta, llevare siempre en mi mochila un bidón de Isostar fresquito, barritas energéticas, parches para pinchazos, Alibut (pomada para los culitos), les prestare el saco y la esterilla en los albergues y si hace falta empujare la trasera de las bicis para hacerles mas fácil las subidas.
NiundíasinvinoniunputobichoconruedasenelCamino!!!


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